Tarbut y la inteligencia de una granada

Recientemente tuve el privilegio de pasar una semana en el Colegio Hebreo Tarbut, un colegio judío en México para niños de 6 meses de edad hasta bachillerato.

Tarbut es un colegio establecido, pero relativamente nuevo en su inspiración Reggio (está empezando su cuarto año). Lo que me impresiona fue la solidez de su posición en este proceso. Sus líderes pedagógicos están todo integrados y profundamente comprometidos. La escuela ha invertido en apoyo para los maestros y ha contratado pedagogos y ateleristas (profesores de artes) tanto para preescolar como para primaria. Yo estuve ahí para asesorar a los maestros y líderes pedagógicos de preescolar y primaria para considerar los pasos a seguir.

Sus espacios están listos para la expansión de las posibilidades de las que hablamos durante mi visita. Sus profesores están convencidos y abiertos al cambio. La relación entre los niños y los adultos es respetuosa y cariñosa. Los líderes pedagógicos están comprometidos a tomar en sus manos la formidable labor de facilitar el cambio a la par de aprender ellos mismos y ante todo los niños están pensando en grande.

Fuera de los salones de clase hay un pequeño huerto de árboles de granada (¡una nueva vista para mí!). La granada, se me dijo, es una de las frutas más simbólicas de la cultura judía y tradicionalmente un tema de estudio en la escuela cerca del Año Nuevo judío. Las maestras en la Tarbut están trabajando en varias maneras para moverse de los guiones viejos (lecciones dirigidas por maestros) sobre las granadas a investigar junto con los niños. Una mañana en el “Innoversum”, un cuarto abierto para la exploración, los alumnos de preprimaria se involucraron con las granadas es manera altamente física y emocional. Ahí, en el cuarto oscurecido ellos bailaron su sombra frente a una proyección gigante de semillas de granada, exploraron las semillas de granada y sus sombras usando un proyecto, y usaron una pluma digital para explorar las semillas cercanamente. Posteriormente, en una breve reunión, la atelerista de ciencias, tecnología e innovación, invitaron a los niños a expresar sus observaciones, ideas y emociones relacionadas con su experiencia “dentro” de la granada. De esta manera, ellos denotaron la reciprocidad entre emoción/imaginación e intelecto.

En otra ocasión acompañé a un grupo de segundo grado a la arboleda de granadas. En donde la maestra llevó a vaco una plática acerca de los árboles. Dos alumnos bilingües de segundo grado, O. y D., ofrecieron traducir al inglés al resto del grupo lo que la maestra estaba diciendo. En el proceso de desviaron del tema de una forma encantadora pensando en voz alta:

D: Cada hoja tiene su propio lugar. Esta hoja no puede estar ahí, porque D-s quería que estuviera aquí.

 

Yo: ¿Por qué quería D-s que estuviera ahí?

 

D: Todo tiene un propósito

 

Yo: ¿Cuál piensas tú que es el propósito de la hoja para el árbol?

 

D: Sin las hojas no podemos expirar, y el oxígeno que expiramos realmente no es oxígeno, es bióxido de carbono...los árboles respiran bióxido de carbono, así que es una relación simbiótica.

 

Yo: ¿Cómo supiste de eso?

 

D: Lo aprendí hace diez días. Bueno, hace meses

 

O: Estas dos hojas se sienten igual porque están hechas de las mismas semillas. Ayer venimos aquí, y me cayó una (fruta) en la cabeza. La abrimos y ¡Las semillas se comen! Se abren porque viene la fiesta.

 

Yo: ¿Cómo saben que viene la fiesta?

 

O: ¡Que buena pregunta! Nació sabiéndolo. Supo cómo llegar a este árbol y supo cuándo nacer, como un huevo.

 

D: En la realidad, este árbol, aunque lo puedas ver moverse, está vivo, y él sabe de eso. Él sabe cuándo abrirse y cuando cerrarse.

 

Yo: Pero, ¿Cómo sabe cuándo es la fiesta?

 

D: Bueno, es una buena pregunta, D-s creó a los árboles, El los creo para que supieran.

 

La granada inteligente sabe que tiene que abrirse cuando comienza el Año Nuevo Judío.

 

Yo entiendo el abrir de la granada cuando “sabe que tiene que hacerlo” como una metáfora de nuestra colaboración en la Tarbut. Tanto como la piel de la granada se divide y comienza a abrirse, así como que la fruta comienza a madurar en el árbol, así instigamos un “florecimiento” similar cuando buscamos cambiar nuestro mindset (y no únicamente en nuestra práctica) a dividirnos y alejarnos de las viejas escrituras y las antiguas imágenes de cómo debe ser la enseñanza. Lo que se revela es una forma novedosa de ver el aprendizaje…el aprendizaje del niño, y el nuestro. Lo que se gana es una nueva imagen de posibilidades. Donde antes había “actividades”, ahora puede haber exploración y documentación. Donde antes lo juguetes únicamente podrán ser utilizados de una sola manera, puede haber un diálogo con los materiales. Donde las preguntas socráticas existían, puede haber conversación para la co-construcción de la teoría. Donde habían “lecciones”, ahora puede haber un aprendizaje más profundo a través de la exploración y la indagación.

 

¡Estoy muy agradecida por haber sido testigo de estos momentos y muchos más durante mi semana en la Tarbut...y haber colaborado con esta increíble comunidad de aprendizaje al tiempo que se abre ante las nuevas posibilidades!

Autor: Pam Oken Wright

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