Y el lobo se comió a la abuela

Actualizado: 24 de ene de 2019

Llevo doce años estando enferma, pero desde hace dos meses ya no quiero ni vivir. Viva en cuerpo muerta en alma. Estoy más muerta que la muerte. Estoy tan pálida y tan fría que hasta parezco nieve y lo único que quiero ahora es quedarme congelada.


Mi hija es mi mayor bendición pero también mi mayor rival pues siempre está tratando de cuidarme y yo ya no quiero que venga más. Llama y llama pero yo nunca contesto. Muchos pensarían que el teléfono no está tan lejos de mí, pero un paso normal para una persona es como un reto gigante ahora.


Sé que mandará a mi nieta, pues siempre lo ha hecho. pero no quiero que la única vez que la vea sea como estoy ahora. Así es, nunca he conocido a mi nieta pero si es la única vez que la veo no quiero que ella sepa que sería la última para mí.


Mi mascota es un lobo muy gentil, siempre me hace sentir muy feliz pero últimamente ya no es así. Todo el tiempo me ve sufrir y ya no quiero que me vea tan triste, y por mas tonto que sea un lobo el sabe que pronto estará sólo.


Me levanté con los rugidos de mi lobo. El solo se sacudió y a la cama se subió. Empezamos a llorar juntos pues con su mirada entendí que mi nieta ya venía. Pensé en decirle a mi lobo que se la comiera pero era muy cruel y un lobo como el no podía ser capaz de comerse a una niña que ni siquiera había conocido. Él buscaba a sus víctimas por mucho tiempo. Demasiado. Y fue ahí cuando le dije que me comiera.


Me volteó a ver con una mirada triste, pero yo sabía que el me entendía. Y así fue: me comió y morí. Unos segundos después mi nieta llegó muy enojada y triste sabiendo que mi fin había llegado.


Anat Charnevich

Tercero bachillerato

"Lo imposible es solo falta de imaginación"

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