EN EL CAMPO SANTO DEL MEDIA LAB…

Empezando el ciclo escolar estaban los catrines Miguel y Abraham

llenos de tanto trabajo se empezaban a deshuesar

tenían esperanza de que se ocupara ese nicho vacío y alguien

los viniera a ayudar.

Llegaron los días fríos de octubre y cuando menos lo esperaban Fernanda les vino a presentar

un torbellino de teatro que los vino a espantar era la calaverita Laura quien de prisa

empezó a trabajar.

Muchas cosas lindas ya querían organizar, pero entre las ruinas de los libros de hebreo

ni una palabra en IVRIT sabían pronunciar

así que tristes los tres catrines, ayuda, fueron a buscar.

¡Caminen por el camposanto quizá encuentren un alma en pena que los pueda orientar!

les dijo Hani, desde su oficina cuando los vio pasar.

Deambularon entre terciopelos, crisantemos y cempasúchiles cuando a una bella Flor lograron encontrar

era una rubia catrina que gustosa los quiso ayudar pues le gustaban los libros

y los sabía clasificar.

Así todos juntos regresaron al Media Lab y como todos en la Tarbut se les veía, cada día

más felices y huesudos de tanto trabajar.

Para aprender más Laura, Miguel y Abraham

al Eureka, se fueron a asomar ahí estaba Yaniv que les dijo: MA NISHMA no entendieron nada así que hebreo, les quiso enseñar.

Todo era armonía y felicidad, por fin descansaban en paz

los integrantes del Media Lab.

De pronto, una legión de alumnos vinieron los libros a desacomodar

Abraham desesperado no sabía ni que pensar por suerte estaba Toño muy cerca del lugar pronto a los alumnos empezó a sermonear

y poco a poco los libros pusieron en su lugar.

Abraham ya estaba tranquilo sentado en su lugar

cuál fue su sorpresa cuando la catrina Arciniéga

lo vino a buscar, necesitaba un buen calaco, que la ayudara con su grupo

en proyecto personal.


Laura y Miguel no podían más pues muchos libros tenían que prestar

la biblioteca estaba llena pues la materia de Dryjansky

todos sus alumnos querían aprobar.

De pronto Miguel tuvo que quedarse solo pues Laura al recreo

tenía que bajar ahí estaban los esqueletitos, amigos de David Schwarcz que impacientes esperaban el cuento que Laura, les iba a contar.


Nomi por la tarde llegó al Media Lab como siempre muy a gusto

a sus alumnos enseñar.


Ya se acababa el día y muchos pendientes, tenían que sacar

Flor ya tenía más lectores, pero más cajas de libros

se fue a encontrar Miguel, no acababa de catalogar

y los libros a un barranco ya quería aventar Laura, más teatro

tenía que presentar pero su material no podía encontrar

Abraham desconsolado no paraba de llorar

pues Ada a cada segundo pedía más webinars.


Era Día de Muertos y querían descansar… dejaron sus aposentos y empezaron a cantar:

¡Vamos a la ofrenda!

¡Queremos merendar!


Ya luego seguiremos arreglando el Media Lab


Media Lab




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