
En el año 1919 en Rovno, Polonia, se creó una Secundaria Hebrea, una Primaria y algunos jardines de niños de la red “Tarbut”. Menahem Guelerter escribió un libro sobre la Secundaria “Tarbut” de Rovno, Polonia, y cuenta que en ella estudiaban Hebreo, Tanaj y Mishna, canciones de la Edad Media, Biología, Literatura, Historia, Arte del Renacimiento e Historia de Europa. Amos Oz en su libro “Una Historia de Amor y Obscuridad”, narra sobre la Secundaria de Rovno, en donde su mamá estudiaba: “En todas las aulas de las guarderías Tarbut, los colegios de primaria Tarbut y los institutos Tarbut había colgado un gran retrato de Herzl, un gran mapa que abarcaba desde Dan hasta Beer Sheva, donde se destacaban especialmente los asentamientos de los pioneros, una hucha del Keren Kayemet, fotos de pioneros trabajando y fragmentos de poemas que se habían convertido en eslóganes. Bialik visitó dos veces Rovno y Tchernijovsky …. También los dirigentes de Eretz Israel venían casi todos los meses…” “Pero la educación no era chovinista. La educación del Tarbut era humanista, progresista, democrática, y también artística y científica. Intentaban dar a los chicos y las chicas los mismos derechos. Nos enseñaban a respetar a los otros pueblos: todo ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de D-os, aunque lo olvide constantemente. Desde muy pequeños estábamos mentalmente en Eretz Israel, conocíamos de memoria la ubicación de las colonias agrícolas, lo que crecía en los campos de Beer Tuvia y cuántos habitantes tenía Zikron Yacob, quién había asfaltado la carretera Tiberias-Tzemaj y cuándo habían subido al monte Gulboa. Sabíamos incluso lo que se comía allí y cómo se vestía.” (hoja 242) En el año 1939 llegó a México el Shaliaj de la Organización Sionista, Avner Aliphas, joven maestro de hebreo en el Colegio Idishe Shul (Colegio Israelita de México). Contrariamente a la ideología educativa del Colegio, que dio preferencia al Idish, luchó el maestro Aliphas por la enseñanza del idioma hebreo. A raíz de esta situación, se formó un grupo de disidentes del Colegio encabezado por el maestro Aliphas, que junto con activistas de la Unión del Movimiento Sionista, trabajaron para la creación de un nuevo Colegio teniendo como principal objetivo, educar a los niños de la Comunidad, hablar el idioma hebreo, conocer y amar la cultura judía y a Eretz Israel. Este grupo hizo posible la creación del Colegio Hebreo Tarbut. Las primeras donaciones se recibieron del Dr. Melman. El 1° de Febrero de 1942 se fundó el Colegio Hebreo Tarbut con 126 alumnos de 1° a 4° año de Primaria. Para conmemorar a la espléndida Red Judía que existía en Polonia y que fue destruida en el Holocausto, el Colegio recibió su nombre “Tarbut”. Muchos activistas y benefactores trabajaron para el progreso y el adelanto del Colegio. En especial destacan las familias Sourasky-Constantiner. Hay que mencionar que el Sr. Elías Sourasky, benefactor del Colegio desde su fundación, apoyó siempre la educación judía y la cultura en México y en otros países a través del Fondo Sourasky para la educación, Premio Sourasky de Ciencia y Literatura y el Fondo para el progreso de la enseñanza. Su yerno, el Dr. Jaime Constantiner, fue Presidente del Patronato del Colegio y continuó la labor de apoyo y de promoción del Colegio que inició su suegro. Al inicio del camino asentaron los fundadores la misión del Colegio:
Esta misión fue el resultado de una conciliación y equilibrio entre las diferentes demandas:
Desde su fundación ha dejado el Colegio su sello singular en la educación judía:
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